viernes, 6 de marzo de 2009

Opeth, Cynic, The Ocean Collective. Sala Heineken. Madrid, Diciembre de 2008



Después de un considerable retraso y una larga y confusa cola nos colocamos adecuadamente en las escaleras de la sala Heineken para ver a The Ocean. En un escenario reducido, escorados a la izquierda y metidos casi en el foso, The Ocean descargaron su set list, apenas seis temas si no recuerdo mal que a mí personalmente me dejaron con ganas de más. En esta gira, presentaban Pre-Cambrian, vinilo triple (recomiendo fervientemente su adquisición) en el que ponen banda sonora a base de sludge, hardcore y post-metal a la creación de la tierra. The Ocean tenían una gran oportunidad ante una sala totalmente abarrotada y estos no la desaprovecharon, la entrega del grupo fue total, hasta tal punto, que uno de los guitarristas se abrió una brecha en la ceja con el mástil de su guitarra.

Poco después y con el público totalmente entregado, Cynic pisaban el reducido escenario de la Sala Heineken. Empezaron un poco titubeantes, con un sonido que no les hacía justicia, pero a medida que desgranaban su set con una sutileza y pericia inusual, casi todos de su mítica obra "Focus" (considerado por muchos fans una obra maestra del metal progresivo), el grupo empezó a crecerse hasta terminar con una ovación digna de todo un cabeza de cartel. A Cynic no les conocía, solamente había escuchado algún tema en su myspace cuando me enteré de que formaban parte del cartel de la gira de Opeth. En ese estado me enfrenté a su concierto y he de reconocer que esa noche acabaron sumando un seguidor más. 

Lo tenían dificil Opeth para superar o al menos igualar lo que habían conseguido Cynic, pero a la que apareció el señor Akerfeldt enfundado con una camiseta de Conan, aquello casi se viene abajo. Opeth presentaban lo que para un servidor fué uno de los discos más destacables del 2008 y sin duda uno de los mejores trabajos de su extensa discografía, el seminal Watershed. Empezaron con la dupla Heir apparent y Grand Conjuration y de ahí hasta el final nos regalaron joyas de la talla de The Lotus Eater, Hope Leaves, Deliverance y alguna más que no recuerdo (es lo que tiene hacer la crónica del concierto tres meses después de haberse celebrado). El concierto fué memorable, a la altura de mis expectativas.

Un 9 de 10.



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